Los seres humanos somos capaces de entrar en estados de tensión, pero también tenemos la capacidad natural de contrarrestar el estrés y mejorar nuestra salud, estado de ánimo y desempeño cotidiano. Básicamente, sólo se requieren dos elementos: respiración y pensamiento.
El cuerpo humano está diseñado para permanecer en homeostasis, fase en la que los elementos del organismo se encuentran en equilibrio relativo. Pero, bien lo sabemos, la vida nos enfrenta a situaciones peligrosas, profundo dolor, trabajo excesivo, angustia u otros estados que requieren máxima atención y alerta.
El estrés es un periodo de tensión física y mental que aparece de manera natural para enfrentar estos acontecimientos extraordinarios. Tensión muscular, dolor de cabeza, pesadillas e insomnio son algunos de los desagradables acompañantes del estrés, los cuales no podemos erradicar y nos parecen normales. Pero no tiene que ser así, basta considerar que todo en la naturaleza tiene su contraparte y, por tanto, así como nos estresamos, también podemos autorrelajarnos.
Autorrelajación como hábito
Cuando asumimos que nos encontramos bajo tensión, es más fácil comprobar que enojos, malas contestaciones o berrinches ayudan poco a resolver el problema y, en cambio, pueden ocasionar nuevas angustias a través de culpabilidad o miedos. Podemos entonces buscar nuevas soluciones.
La base de la autorrelajación radica en sencillos ejercicios. Aunque hay múltiples sistemas de relajación, existen dos elementos básicos y comunes a todas ellas: respiración y pensamiento.
Por un lado nos centramos en disfrutar inhalaciones y exhalaciones en calma y, por otra, dejamos que nuestra mente recoja ese bienestar y lo vaya transmitiendo por todo nuestro cuerpo.
Quizás un sencillo ejemplo le ayudará a creerlo:
- Sentado cómodamente, realice una respiración profunda y muy tranquila;
- Retenga el aire mientras cuenta mentalmente hasta cuatro y luego exhale muy despacio.
- Cierre los ojos y repita el ejercicio;
- Mantenga los párpados cerrados como si pesaran, y sienta la agradable sensación de aislarse.
- Disfrute de este simple hecho,
- Al terminar mueva pies, brazos y cuello como si acabara de levantarse.
Entonces ahora si continuemos trabajando…
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